En el antiguo Egipto, Hator, la diosa de la danza, era también la diosa de la alegría y de la belleza.
Cinco mil años han pasado desde aquellos días, y la danza árabe es hoy como entonces sinónimo de mujer, de libertad y de sensualidad.
Sus raíces, mas allá de las orillas del Nilo, están en la India Y en el norte de Africa.
Araceli viaja permanentemente por los remotos confines del mundo enriqueciendo su arte con los aportes de otras culturas, volcando estas riquísimas experiencias en cada una de sus clases y sus espectaculares shows.